Nuevas formas de hacer crecer la agricultura vertical

Nuevas formas de hacer crecer la agricultura vertical.

Desde el exterior se ve como un granero alto y chapado. Pero al ingresar a través de una gran esclusa de aire diseñada para mantener alejados a los insectos, emerge una escena caleidoscópica. Un pasillo central está flanqueado por dos torres. Cada una está apilada con una docena de bandejas en las que se cultivan fresas, col, lechuga roja y cilantro. Cada bandeja está bañada por una luz brillante de diferentes colores, en su maoría tonos azules y magenta. Douglas Elder, quien está a cargo de este edén artificial, ingresa instrucciones en una aplicación de su teléfono celular y un breve zumbido una de las bandejas de albahaca verde se desliza para su inspección.

El Sr. Elder es gerente de producto en Intelligent Growth Solutions (IGS), una empresa dedicada a la agricultura vertical con sede en Invergowrie, cerca de Dundee, Escocia. Cada una de las torres mide nueve metros de altura, la unidad de demostración que dirige ocupa apenas 40 metros cuadrados, pero al apilar las bandejas una encima de otra, una sola torra proporciona hasta 350 metros cuadrados de area de cultivo. Utilizando nuevamente su teléfono, el Sr. Elder cambia los colores y el brillos de los 1,000 LEDS colgados sobre cada bandeja. La aplicación también puede controlar la temperatura, humedad, ventilación y el sistema hidropónico que abastece de agua y nutrientes a las plantas que crecen en varios sustratos que no son del suelo. El Sr. Elden dice que solo con su teléfono puede administrar la granja casi sin ayuda

Energía de Planta

La agricultura vertical de este tipo no es en si misma una idea nueva. El término se remonta a 1915, aunque tomó un siglo para que se construyeran las primeras granjas verticales comerciales. Pero el negocio ahora está despegando. SoftBank – empresa japonesa –, el exCEO de Google, Eric Schmidt y el fundador de Amazon, Jeff Bezos, han invertido más de 200 millones de dólares en Plenty, una empresa de agricultura vertical con sede en San Francisco, Ca. En junio del 2019, Ocado, una tienda británica de comestibles en línea, gastó $21.3 millones de dólares en negocios relacionados a la agricultura vertical para cultivar productos frescos dentro de sus depósitos de distribución automatizados.

El interés de los inversores está creciendo justo cuando la tecnología promete convertir las operaciones agrícolas verticales en eficientes “fábricas de plantas”. La sistema de alta tecnología de LEDS en la unidad de demostración de IGS están optimizados para que ni un solo fotón se desperdicie. La hidroponía y el reciclado que la sustenta significa que la única agua que se pierde del sistema es la que termina formando parte de una de las plantas y las torres significa que el sistema es modular, por lo tanto, se puede ampliar. La mayoría de los sistemas que IGS espera comenzar a entregar a sus clientes a principios del 2020, consistirán en diez o más torres.

Algunas personas, sin embargo, se muestran escépticas acerca de cuánto pueden ofrecer las granjas verticales en comparación a invernaderos de diseño tradicional no ofrece. Las granjas verticales son ciertamente más compactas, una ventaja en lugares como las ciudades en donde la tierra es más cara. Dado que las ventas de productos frescos a masas urbanas a menudo se promocionan como una de las más grandes oportunidades de la agricultura vertical, esto le da más importancia. Pero un invernadero obtiene su luz y gran parte de su calor de forma gratuita gracias al sol. Los invernaderos modernos también pueden utilizar iluminación LED suplementaria alimentada por energía solar que le permite extender sus temporadas de cultivo y los sistemas hidropónicos para ahorra agua, dice Viraj Puri, cofundador de Gothan Greens, una empresa de agricultura urbana que opera invernaderos en los techos de edificios en Nueva York y Chicago.

El mayor inconveniente del cultivo vertical es el elevado costo de la electricidad necesaria para hacer funcionar la gran cantidad de LEDS que requiere. Esto ha significado que la producción ha sido comercialmente viable solo para productos perecederos de alto valor, como hojas de ensalada y hierbas. Ese, sin embargo, es un mercado para no involucrarse. Pero para una gama más amplia de productos, puede resultar demasiado costoso. En 2014, Louis Albright, profesor emérito de ingeniería biológica y ambiental de la Universidad de Cornell en Estados Unidos, calculó que una barra de pan hecha con trigo cultivado en una granja vertical tendriía un precio de alrededor de 23 dólares.

El azul es el color

Una forma de ahorrar electricidad es utilizar LEDS que generan sólo los colores que las plantas requieren, en lugar de todo el espectro de la luz blanca. Las plantas son verdes porque sus hojas contienen clorofila, un pigmento que refleja la luz verde en el medio del espectro mientras absorbe y usa para la fotosíntesis las longitudes de onda azul y roja en cada extremo del mismo.

La granja vertical en Invergowrie lleva esta idea más allá. Utiliza LEDS que son altamente sintonizables. Aunque las luces producen principalmente longitudes de onda azules y rojas, los investigadores ahora saben que otros colores juegan un papel importante en varias etapas del desarrollo de una planta, menciona David Farquhan, director ejecutivo de IGS. Una dosis de verde en el momento adecuado produce un mayor rendimiento. Una mancha de inrarojos a tiempo puede mejorar la calidad del follaje. Las luces también pueden producir varias mezclas de azul/rojo.

Para operar estos LED de manera eficiente, la empresa ha desarrollado un sistema de distribución de energía de bajo voltaje. Esto, dice el Sr. Fraquhar, puede reducir los costos de energía aproximadamente a la mitad de los usados por las granjas verticales existentes. Como resultado, las cuatro torres pueden producir entre 15 a 25 toneladas al año de hierbas, hojas para ensalada, frutas y verduras. La compañía afirma que es entre dos y tres veces más de lo que podría lograr un invernadero convencional con un área de cultivo equivalente pero horizontal y equipado con iluminación y calefacción suplementarias. Y el sistema puede cultivar todos estos productos a un costo por kilogramo similar.

Uno de los trabajos de la unidad de Invergowrie es desarrollar regímenes de iluminación adaptados a cultivos individuales. Ota es desarrollar algoritmos para controlar de forma personalizada las condiciones climatológicas para cada cultivo a in de aumentar el rendimiento y la calidad de las variedades que se cultivan en la granja vertical. Todos los procesos involucrados están diseñados para ser eficientes. El riego, por ejemplo, depende del agua de lluvia capturada. Esto se limpia y se recicla, pero solo el 5% se gasta en cada cosecha y la mayor parte como contenido de agua en las plantas mismas. La ventilación también es un circuito cerrado que recolecta el exceso de calor de los LED mientras administra los niveles de humedad y oxígeno.

Al reducir los costos de funcionamiento el sistema debería rentabilizar el cultivo vertical en una variedad más amplia de productos. La empresa ya ha tenido éxito con algunas hortalizas de raíz como rábanos y nabos. Es posible que los cultivos de campo a granel como el trigo y el arroz nunca tengan sentido para una granja vertical y sería difícil cultivar vegetales más grandes y pesados. Esto significa que las papas maduras probablemente estén fuera del menú, al menos con la tecnología actual.

Las semillas de papa, sin embargo, son un buen candidato, menciona Colin Campbell, director del Instituto James Hutton, un centro de investigación en ciencias de las plantas respaldado por el gobierno escocés. Su sede se encuentra a un lado de IGS y trabajan en conjunto con ellos. El Dr. Campbell dice que muchos campos en todo el mundo están sufriendo un carga creciente de plagas y enfermedades, como el quiste nematodo de la papa. En el ambiente controlado de la granja vertical, de la cual se pueden excluir tanto plagas como enfermedades, las semillas de papa podrían cultivarse de manera más eficiente que al aire libre. Esto les daría una ventaja cuando fueran plantados en los campos.

Los investigadores del instituto también están buscando variedades de plantas que podrían funcionar particularmente bien en interiores, incluidas algunas variedades que se han descartado en la búsqueda de cultivos que puedan resistir los rigores de un sistema agrícola intenso. Al sumergirse en los bancos de genes del instituto, el Dr. Campbell cree que puede encontrar algunas frutas y verduras olvidadas hace mucho tiempo que podrían prosperar en la seguridad de una granja vertical.

Todo esto podría ir bien on los amantes de la comida y desbloquear saberes nuevos y olvidados. Los compradores pueden incluso encontrar algunas variedades exóticas que poco a poco crecen en los pasillos de los supermercados. En Berlin, una empresa llamada Inafarm, proporciona armarios de cultivo con estantes controlados a distancia para tiendas, almacenes y restaurantes. Las hierbas y las hojas de ensalada, incluidas las exóticas como albahaca genovesa y la menta peruana, se reabastecen con plantaciones nuevas a medida que se recogen las plantas maduras.

La agricultura vertical no alimentará al mundo, pero ayudará a proporcionar más productos frescos a más personas. Incluso puede ser que a medida que los sistemas de agricultura vertical mejoren aún más, se puedan diseñar versiones en miniatura par que las personas las coloquen en sus cocinas, lo que demuestra que no hay nada nuevo bajo el sol o el LED. Tales cosas solían llamarse jardineras.

 

Fuente: El Economista

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